
lunes, 31 de enero de 2011
Capitulo 3 - ¿Un chico ó un sueño?
Eva acababa de enviar un mensaje. Tenía aún los ojos llorosos y las manos le temblaban. Todo había sido tan de repente...
Se supone que una alumna tan brillante como ella tendría que estar estudiando para su examen de Antropología, pero ahora eso poco importaba. Llamaría a Laura para que mañana no la recogiese para ir a la facultad.
[...]
Marcos se quedó paralizado, temblando, a nadie le gusta oír el horror de un "Tenemos que hablar". Decide no llamarla, no agobiarla demasiado, serían solo alucinaciones suyas. Solo contesta con otro sms: "Nos vemos en nuestro asador de las Ramblas a las nueve y media, no me falles...".
[...]
Laura, preocupada, decide llamar a Eva: era muy extraño que Eva faltara a sus practicas en la universidad, ahora que están cerca los exámenes. Son amigas desde el instituto, y tras todo lo que habían pasado juntas no podría soportar que nada inquietara a su amiga. Con tan solo quince años se prometieron no faltarse nunca y no iban a fallarse ahora. Coge el teléfono y marca el numero de su amiga:
- ¿Sí? - contesta con voz temblorosa.
+ ¿Que te pasa?
- ¿A mí?, nada...
+ No hagas que me enfade. Cuéntamelo todo -añade Laura, tajante.
- Me la han dado, nunca pensé que lo harían, la cuestión es que lo han hecho y no se que hacer -responde Eva histérica.
+ ¿Pero el qué?, relájate y habla más despacio, ¿que es lo que te han dado?.
- Mi Erasmus para Alemania: estaré todo un año fuera. Justo ahora Lauri, justo ahora...
+ ¿Que me dices? ¿y eso es motivo de tristeza?, !tendrías que estar dando saltos de alegría!
- Marcos, Laura, ese es el problema...
+ ¿Que pasa con el?
- No puedo soportar la idea de separarme de él...
+ No seas exagerada Eva
- ¿Tu podrías alejarte de tu mundo?, porque yo no.
+ Pero Eva, tampoco lleváis tanto tiempo juntos...
- El suficiente para que sea imprescindible en mi vida. No puedo hacerme a la idea de estar un año entero sin él, no puedo Laura, no puedo...
+ ¿Vas a renunciar a una beca por un hombre?- La voz de Laura sonaba amenazante.
Laura no entendía estas "ñoñeces". Había pasado una infancia muy difícil, sin padre, lo que le había obligado a madurar a corta edad y a endurecer su corazón: no entendía que se renunciase a un sueño por ningún chico.
- No se tía, no se, ahora mismo estoy hecha un lío.
+ Te voy a dar un consejo, que se que lo necesitas: relájate, date una buena ducha, despéjate y en un hora paso a recogerte a tomar uno de nuestros mega-helados de chocolate.
- No se tía, no quiero rallarte con mis mierdas.
+ No seas imbécil, sabes que nuestras quedadas siempre te hacen sentir mejor.
- Pero...
+ Te recojo a las 6. Te doy un toque y bajas. -Cuelga sin pensárselo dos veces.
Le había dejado con la palabra en la boca. Laura y sus órdenes. Sabía que no podría hacerla cambiar de idea, tendría que aceptar su oferta.
Una hora después, Eva, se encuentra sentada en el asiento delantero del Seat Ibiza de su amiga. Esta quedada cumplió el propósito que Laura tenía: hacer olvidar a su amiga todos los problemas.
Ríen, bromean, recuerdan viejos momentos... El problema fue que, al llegar a casa, todos los problemas que creía olvidados, volvieron a su cabeza como un martillazo. Queda solo hora y media, para su cita con Marcos, no podía llegar tarde.
[...]
Marcos aparcó su coche dos calles mas abajo, aun quedan 10 minutos para que Eva llegue. En estos momentos su corazón late más deprisa que nunca. Aunque no quisiera, el mensaje de Eva le había dejado preocupado toda la tarde.
Entra en el restaurante, elegante, como siempre. La cena era lo de menos, un simple excusa para sentarse hablar de lo más importante, su relación.
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